domingo, 7 de noviembre de 2010

07 - 11 - 10: Camping - miedo - aquiescencia

Ya estamos a Noviembre. Mes de embrollos y de futuros posibles que se cubren con una densa bruma que me hace pensar si es que en realidad podemos tomar en serio lo que nosotros entendemos como futuro, o si bien, el futuro no es más que una proyección de deseos fantasiosa.

Cuando estas incertidumbres se toman mi organismo, la medicina evidente para mi es la tierra y la soledad. Y en concreto, un fin de semana de camping es una de las cosas que arreglan todo. Para celebrar el cumpleaños de la Alondra, mi querida hermana, que ahora tiene 6, conversamos en un consejo familiar si es que la llevábamos al MIM, a Fantasilandia o a acampar. En este congreso familiar me incliné vehementemente por la última opción, porque creo que a mi hermana le vendría bien conocer un poco de esta tierra en que vivimos, y porque en realidad yo también lo necesitaba.

Fuimos a Laguna Esmeralda, en Melipilla. Una laguna semi-artificial en donde se hacen deportes náuticos. Buena opción para familias, pero no para aventureros errantes, pero no me quejé, porque venía de todas formas siendo parte de mi familia. El hermano Edu.

En la laguna te podías bañar. El agua era clara, no fangosa, y si sabes nadar, la otra orilla te desafíaba a que llegues nadando. Me sentí orgulloso de poder resistir 1 minuto debajo del agua sin respirar. Ahí le enseñé a mi miedosa hermana a pasar las bollas y agarrarse de mi cuando me transformaba en una bolla humana.

Armé la carpa grande, dándole instrucciones a mi hermano y a R. (es la pareja de mi mamá, pero no le digan a nadie, ¿vale?). En esos momentos me sentí una especie de hermano mayor-boy scout-survival. Me sorprendió asumir ese rol en forma espontánea. La carpa quedó hermosa; una carpa grande con dos dormitorios y un living-comedor.

Al almuerzo: anticuchos. Había quincho y hicimos una cantidad de anticuchos que dudábamos que seríamos capaces de comernos. El fuego anduvo lento y nos moríamos de hambre mientras esperábamos que estuvieran a punto, tomándonos algunas de las veintitantas latas de "Escudo" que llevábamos. Sonó y sonó y sonó la música ochentera que ponía R. y mi hermano; música que no encuentra una disposición muy favorable en mi subjetividad, que relaciona productos culturales como la música, con momentos sociohistóricos particulares.

El regalo de cumpleaños de mi hermana: Una linterna de esas que se ponen como cintillo, tipo minero. La idea era salir de excursión en la noche, cuando esté muy oscuro. Mi hermana, miedosa como todo niño mamón, me tomó mi mano y fuimos juntos a ver si podíamos dar la vuelta a la laguna a eso de las 11 y media de la noche. Al principio la asustaba y le contaba historias de los "hombres gato" que aparecían haciendo un ruido entre un gato y un bebé, y que no sabía si eran buenos o eran malos. O de que si le aparecía un murciélago, tenía que tirarse al piso, porque estaba usando un polerón blanco y los murciélagos siguen lo blanco. Pero después me di cuenta que mi hermana estaba pasando por un trance de terror mientras ibamos júntos, así que regulé mis comentarios y me volví más realista: ¿Ese ruido? Deben ser unos pájados que vuelan por aquí. No hacen nada. Mira, allá está la luz de campamento y cosas así. Su mano pequeña nunca me soltó. Le dije que no tuviera miedo y que respirara profundo, que yo la iba a proteger. Debe haber sido una interesante experiencia de vida para sus cortos 6 años.

Esa noche dormí sin ningún colchón. Le cedí la goma eva a mi hermano y me adapté a la tierrita amiga.

El día siguente fue frío y nos sorprendió la lluvia. Tuvimos que desarmar la carpa lloviendo. Aproveché de tomar otro mate más y de comerme un pan con queso de verdad, cosa que por mi situación económica actual se vuelve un lujo. Lujo fue, en todo caso, todo este viaje.

Ahora estoy más tranquilo y con bastante energía para enfrentar esta segunda semana de noviembre, llena de más desafíos y de jugadas que hacer en este tablero de piezas que siempre se están moviendo. En realidad el futuro lo vamos haciendo en estos momentos.

jueves, 28 de octubre de 2010

La Clausura Suavizada del Galpon Victor Jara

Que luego de la repentina clausura del Galpón victor jara por Zalaquett, alcalde de Santiago el martes pasado, le suceda un "aro, aro, aro" de parte del gobierno local, no obedece a "un gesto de buena voluntad" sino a echar el poto pa' las moras cuando te has dado cuenta de que las estás cagando. Zalaquett se dio cuenta del condorazo que se mandó al posicionarse como enemigo frente a todas las ONGs, grupos de base y ciudadanos que convergen en este espacio local de encuentro que es la Plaza Brasil. Desde un punto de vista estratégico, el clausurar el Galpón podría haberle jugado muy en contra al municipio, que se constituiría como estímulo para la organización y unificación de objetivos de todos estos distintos grupos. Este tipo de situaciónes hacen que instituciones claves en la difusión de la auténtica cultura popular que emerge en Santiago sean aseguradas por miles de voluntades amigas, que se hacen presentes ya sea para celebrar o para combatir. En todas las acciones que se han hecho en estos dos días, Victor sigue vivo.

sábado, 23 de octubre de 2010

23 - 10 - 10

Hace calor aquí. Se viene el verano. Recuerdo esos veranos con música y familia que tuve hace ¿8, 14, 20 años? Todo era falso, pero hay algo de verdad en esa falsedad. Mi alegría fue bastante real. Alegría de noche, verano y familia. Si tuviera que elegir una imagen para este recuerdo, elegiría el quinto piso del edificio Parque Japonés, en Antofagasta, comiendo aceitunas con amargo, viendo el Balneario Nacional iluminado, sobre todo en la semana de aniversario, adonde cantó incluso Juan Antonio Labra.

Pero estoy aquí, solito, contento de retomar mi blog nuevamente. Volver al blog es algo así como volver al sur; refrescante. Se preguntarán cómo puede ser refrescante una actividad relacionada con bits, información y cosas por el estilo. Bueno, los bits son el envase de un elixir delicioso que va por dentro, estimado lector, lectora o simplemente tú.

¿Estoy cansado? No sé. Es como el típico cansancio que sientes con la vida. Es como esa cosa de saber que te estas muriendo, pero seguir ahí firme con tus sueños y avanzando en esa dirección, a pesar del cansancio. Quizás una buena dieta ayude, o comer más vegetales, qué se yo.

He faltado a tantos compromisos ultimamente... creo que mi palabra está siendo cuestionada por los demás. No importa. Si me conoces, sabes que sigo siendo congruente más allá de mis incongruencias. Así que no te preocupes, te veré en otra ocasión, sorpresiva e inexorablemente. Y a ti también.

El viaje a Mexico y lo que se viene después de eso. ¿Quedaré seleccionado en Servicio País? ¿Terminaré todo el 2011 viviendo en algún pueblo frío cercano a Coyaique haciendo trabajos de salud comunitaria? ¿Me enamoraré en coyaique? Qué se yo, chico.

Volver al blog es refrescante porque es ese espacio íntimo que de alguna forma deseas compartir, pero con un cierto anonimato. Haz el intento de chatear con alguien que no conozcas. Puede que esa persona te empiece a contar los secretos que ni siquiera a su amigo o amiga más íntimos les cuenta. Como que te protege. Ahora bien, es mucho mejor cuando tienes ahí a alguien y lo miras y vas viendo qué cuentas y qué callas, que escuchas y que desescuchas. Por eso, no hay nada más fascinante que un cafecito conversado. ¿No te parece?

Y si alguien me cuestiona; cuestióneme, sufra. Tu sabrás mejor que yo, que las cosas van a cambiar, aunque probablemente no hacia donde tú ni hacia donde yo queramos. La vida es una barca y tu eres el capitán, más o menos desesperado, que a veces tomas el timón y a veces lo dejas ahí para ver las gaviotas pasar, aunque te estrelles contra qué se yo que iceberg. No importa; nada importa. Pero ojo, con una sonrisa ;)

Y así, pasa otro día más. Sigo transcribiendo, conociendo discursos y a personas a través de ellos. Sigo ahí, abandonándome y reencontrándome, al igual que con casi todas las personas que conozco. Sigo creyendo que hay una burbujita que compartimos entre todos y que tejemos entre todos, como si fuera un gran chamal; un chamal mapuche en donde cada hebra es una persona.

Será entonces, hasta la próxima amig@s!

martes, 5 de octubre de 2010

Santa Filomena - Colina

Hace unos 3 días anduve por esta localidad en el sector oriente de Colina. Aquí algunas poquitas fotos:

Aquí yo le pedí a una mamá que me tomara una foto con los cerros de fondo.



Aquí un niño me pidió que también le sacara una foto a él.



Y aquí hay un cerro que lo cortaron para poner una carretera.


...

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cheetos de Maní

Bueno, pues, aquí me tienen. Son las 23:16 y hace 5 minutos llegué a mi casita. Cansado de hacer un par de evaluaciones esta tarde, con algo de blues en el corazón, comiendome unos cheetos de maní, de esos que tienen un sabor incompleto y que te compelen e incitan a seguir comiendo para completar ese sabor, que nunca se logra. También con una lata de escudo de a medio a $600. Por último, un lujito para después: un queque de naranja que hacen los devotos de Krishna de Cummings.

Y aquí me tienen, escribiendo y con disposición a hablar y chatear y ver facebook y esas cosas que tiendo a hacer de noche, cuando estoy solo. Revisar mi correo y ver las citas que tengo para mañana; jugar una partida de Swords of the Stars o ver videos por ahí.

Servirle la comida a mis gatas, comer yo...

La tía me regaló un pebre bien picante, con un aroma a ahumado que está re bueno. Me estoy comiendo los cheetos con ese pebre.

Sigo esperando que me llamen de ese trabajo que me tiene tan esperanzado. Lukas... no digamos que es una motivación muy importante para mi en estos momentos, pero tengo deudas que pagar. Las lukas me van a servir para comprarme una propiedad y ponerla en arriendo. Desarrollar algún sistema económico que me genere ingresos suficientes para pagar mis cuentas mensuales y uno que otro lujito. Esto de trabajar para vivir, el castigo de Adán y Eva, creo qeu es una práctica que no se extenderá en un futuro no muy lejando en donde, si luchamos ahora, puede que nuestra existencia, nuestro estado o nuestra comunidad nos garanticen los elementos básicos para vivir sin pagar. Ese es mi sueño mientras mastico esos cheetos. En realidad quería unos doritos, pero no habían...