miércoles, 4 de marzo de 2009

Hacia Paisajes Sureños - Día 5

Domingo 15 de Febrero

La Mayi y varios gallos cacareándome a 1 metro me despertaron a las 6 de la mañana. Rocío en la carpa. Urgidos porque no tenía "permiso de residencia" en el campo de sus tíos. La carpa quedó secándose como un vil calzoncillo al aire.



Al estar afuera, descubrí ese paisaje de Traitraico que se quedó conmigo



Ayudo a la tía a tapar los pasteles de choclo. Me da uno. Lo más rico. Veo las empanadas. La Mayi... con las humitas.

Paseo por la quinta de los tíos. Me como una manzana orgánica. Los animales me rodean. Gallinas, chanchos y papás y mamás gansos con sus gansitos en fila india. Después llegarán los bueyes a cargar la avena segada para trillarla.




Mediodía. Nos vamos todos en el furgón. Nos quedamos con la Mayi en Pucura... una vez más. Los papás se van a vender a otros lugares. El viento empezó de a poco, hasta convertirse en un cuasi-huracán que nos volaba las tapas de las neveras de plumavit en donde llevabamos la rica comía.

Después nos cayó la lluvia. Igual que con el viento, de a poquito. Por suerte tenía mi manta-frazada-poncho para taparnos las patitas mientras las hawayanas esperaban mojadas a un lado. Las ventas bajaron con la lluvia. Papás de mayi al rescate!

En la tarde me esperaban con asado los ya avisados tíos. Ya no estaba prófugo. El tío: conversa y conversa y conversa y conversa... y vino y vino y vino y vino... y carne y papas. Nos escapamos con la Mayi adonde sus papás. Dije que quería ir al baño. Nunca más entré a esa casa. Mal agradecido... quizás, pero salvo del vino que me ofrecían por galones y del asedio amistoso de "El Tío".

Esa noche fue linda en la realidad, pero en el mundo de los sueños fue terrible. Tuve 3 pesadillas.

jueves, 19 de febrero de 2009

Hacia Paisajes Sureños - Día 4

Sábado 14 de Febrero.

La Mayi me encargó el día anterior que pasara a comprar queso porque allá en Coñaripe era muy caro. Tuve que adelantar mi desayuno y partir a la Feria Pinto nuevamente a conseguir el queso. La Tía Ely me sugirió que comprara donde la Sra. Rosita. Aproveché de comprar más uvas pulposas (esta vez 2 kgs) y hartos arándanos.

Parto a Likan Ray (me gusta escribirlo con k, a lo mapuche). Me voy esperando encontrarme con la Mayi, mi querida ex. Ya me habían advertido de lo complicado que podía ser reencontrarnos un 14 de Febrero. Me voy en el bus escuchando los sonidos cristalinos de Explosions in the sky matizados con los viejos sabios de Quilapayún. Llego a Likan y voy caminando hacia la playa chica. Hay más movimiento aquí que el año pasado. Se está volviendo más popular el sector de siete lagos, parece. Me encuentro con un caballero lugareño, don Amador, que ofrece campings con agua y baño a escasas 2 lukas.



Me dirijo a la península, en donde el año pasado había una muestra mapuche. Resulta que ahora había un evento cultural, y muchos más puestos de comida que el año pasado. Muchos artistas mapuches estaban cantando o recitando poesía. Una hermosa poetiza mapuche recitó versos recordando a la heroina Janekew y lamentando mirar lo gris de la ciudad de Temuco. Me conmovió. Almorcé por pocos pesos y agradecí a las amables señoras. Fui de los que más gritaron cuando terminaba cada presentación (el típico grito mapuche de aclamación acompañaba los aplausos).



Decido irme caminando a Pukura, balneario cercano a Coñaripe en donde estaba trabajando la Mayi y su familia. Una locura, en realidad con el calor que hacía. En el camino les di el dato de Amador a un par de cansados mochileros que no sabían nada de Likan. Me lo agradecieron un montón. Seguí mi larga caminata bordeando el lago. Eran las 4 de la tarde.

Pasé por El Escorial, badén por donde bajó la lava del Villarrica. Llamé a la Mayi y no quise aceptar que su papá me viniera a buscar en su furgón. Ella me vino a buscar caminando, la muy contumaz. Lo encuentro genial en todo caso. Me pilló comiéndome unas murras (moras para los del norte) que habían en el camino. Dulcecitas y muchas! Ahí nos quedamos antes de partir. Venía con el agua que le pedí que le trajera; el agua por la que hubiese pagado más lukas. Me fui con mi compañera camino a Pucura. unos 10 km de caminata en total.



Los papás estaban vendiendo humitas, pastel de choclo, empanadas de pino y tortillas con chicharrones. Pero estaban cerrando el negocio. Claro, les dijimos que nos íbamos después, que queríamos estar un rato en la playa. Ese atardecer lo pasamos a la orilla del Calafquen, sentados en la arena, alegres de este nuevo encuentro.

La noche nos envolvió. Partimos caminando hacia Traitraico, donde estaba el lugar de la Mayi. El camino de la carretera era peligroso, porque los vehículos pasaban rápido y el borde era angosto. Nos fuimos por un sendero rural. Alumbraba la oscuridad con la pantalla de mi celular. Los perros nos ladraban y a la Maya le daba miedito. Detrás de un cerro había un fulgor. Yo le decía que era un fantasma gigante y le daba más miedito. Pasamos por una cascada. Después me contó la historia de que era un lugar maldito. Estaba muerta de miedito, pero traté de calmarla. Tomábamos piedras por si nos atacaban los perros.

Llegamos al lugar, que en realidad era de un tío de la Magui. Los tíos de ella estaban un poco... con copas, no? Ellos no sabían que llegaba yo, así que tuve que armar la carpa un poco camufladamente para evitar altercados, aunque estaba al lado de la casa de esos tíos. Me dijeron que al día siguiente me tenía que levantar tempranito y desarmar la carpa e irme a otro lugar en el terreno. Me sentí prófugo, pero el 4º día había estado de pelos.

Hacia Paisajes Sureños - Día 3

Viernes 13 de Febrero.

Me voy en bus a Temuco revisando algo de información sobre las ciudades que ibamos recorriendo. Todas las ciudades importantes en este sector, incluyendo Temuco, fueron inicialmente fortificaciones a través de las cuales avanzaba el ejército chileno hacia territorio mapuche. Temuco fue un importante lugar en donde vivían familias mapuches. Ahora es el principal centro urbano de la región de la Araucanía. Ahora entiendo por qué no le gusta a la Mayi ni a la gran mayoría de los mapuches.

En el bus conversé con un chico que me dijo que estudiaba en Temuco, y que la señora que lo recibía ofrecía alojamiento. Llegamos al terminal y me dio la dirección: Catrileo # 01675. Salí del terminal, Catrileo 01675, me fui caminando por donde venía el bus, Catrileo 01675, caminé y caminé preguntando si alguien sabía de la calle Catrileo. Me hablaron de una villa en donde las calles tenían nombres mapuches. Yo seguía repitiendo Catrileo 01675, porque era el único referente que tenía de alojamiento en esa gran ciudad. Al final encontré la calle. "Hospedaje Ely" se llama el lugar. La señora Ely me atendió muy bien y fue muy amable y conversadora. Pasen a quedarse aquí si van a Temuco.



Una vez dejé mi mochila, me fui con mi pequeño bolso para cámara y recorrí la avenida que va entrando a Temuco, porque el Rodoviario, al igual que el hospedaje, están en la salida norte de la ciudad. Me fascinçe con las nubes y el cielo azul intenso. Fui a la Feria Pinto. A mi parecer, es la feria más ordenada y limpia que he visto en Chile. Me sentí en un mercado de Suiza o algún lugar así. Compré 1 kg de uvas pulposas por 500 pesos.



Di vueltas por el centro y fui hacia el cerro Ñelol. ¿Por qué subir el cerro? Por que desde el Ñelol, Temuco se ve mejol. En el sendero agua santa hay una vertiente; un hilo de agua que quita la sed. Subí por otros senderos hacia el lugar de los Amigos del Arbol, que tienen además un restaurante y un mirador. Los senderos eran hermosos, húmedos, con árboles nativos, frondosos y altos que te cubrían. Pasé a la Patagua, lugar en donde se celebró un parlamento entre españoles o mapuches (o entre chilenos y mapuches, no lo recuerdo). En los miradores puedes constatar que Temuco está rodeado de cerros bien verdes. Sesión de llamadas: a la Maneca, a Tata Pepe, a Ivo y a JP.



Cuando bajé del cerro me fui a la pza Theodoro Schneider, en donde me puse a conversar con Katy, una artesana con una sonrisa muy linda. Me fui a tomar una once de hombretones: Schop de Kunstman Torobayo más un sandwich de pernil con palta mas papas fritas. Satisfecho del hambre del cuerpo, volví y seguí hablando con Katy.

Dejé el escenario tremendo, en donde luego estaría Sinergia, para llegar a donde Ely tomando el 7. Descansé y me dieron una deliciosa once por apenas luca. Otro punto para la santa de Ely. Dos pulgares arriba para ese hospedaje.

jueves, 12 de febrero de 2009

Hacia Paisajes Sureños - Día 2

Jueves 12 de Febrero.

Mañana. Desayuno huevos sureños (grandes, con una yema naranja) con tocino. Más sopaipillas del día anterior. Desayuno de campeones para el día que nos espera.

Llega Ivo y mi tía M con algo de retraso. Fuimos a Playa Blanca, conociendo Escuadrón, sector industrial de Coronel. La Playa Blanca se había vuelto negra por que haabían movido mucha arena desde Playa Negra hacia una carretera (según una lugareña) y eso había hecho que la playa Blanca se ennegreciera y ahora fuera una playa gris. La idea era armar mi carpa nueva para ver si encontraba algún inconveniente antes de que estuviera más al sur. La armé, pero entre 2 o más se hace fácil. Armarla sólo no va a ser tan así cuando esté en, qué se yo, Puerto Fuy. Despues, con mi hermano tomamos una micro en dirección al Chiflón del Diablo.

Después de bajar caminando un kilometro aprox desde los cerros hacia la entrada del centro turístico que hay ahora en la entrada a la mina en Lota, tuvimos que esperar 45 minutos a que nos dieran las 2 y media y comenzara el nuevo tur por las minas. Pagamos las 4 lukas por persona y entramos a ver las artesanías en carbón de piedra, el pueblito minero que usaron para filmar "Sub Terra", y las distintas dependencias que había en la entrada de la mina.



A las 2 y media partimos. Nos equipamos con cascos de colores (que según nos informarían, representaban distintas labores y rangos al interior de la mina) y un cinturón con la batería para que la luz funcionara. El guía, un hombre carismático, ex minero, a quien le faltaba un brazo, nos invitó a bajar. Después de bajar unos metros por un tunel en pendiente, nos subimos a las jaulas que nos iban a bajar unos 40 metros verticales más.



Desde la partida el guía nos conmovió a muchos con su testimonio de lo que era ser minero y de todas las penurias por las que pasábamos. También aludía a toda la información técnica de cada parte de la mina, y complementaba también con información en jerga minera de varias cosas cotidianas de esa vida subterránea.



Después de apagar las luces y estar en completa oscuridad, de recorrer galerías casi gateando y de saber que los hijos de los mineros empezaban a los 8 años el oficio de su padre y recién recibían su primer sueldo a las 13, en fichas de pulpería, por supuesto... De saber que siempre había riesgo de que hubiera grisú en las minas, un gas incoloro e inoloro que te mataba neuronas y te iba dejando tonto sin que te dieras cuenta... Y de los desprendimientos de roca que reventaron a muchos mineros... Y de que estos hombres no tenían ninguna otra forma de subsistencia, me sentí muy privilegiado. Creo que cuando salimos de la mina gran parte de los que estaban en ese grupo salió con esa impresión.

Entonces, es fácil entender las "protestas", los himnos a los mineros de la Nueva Canción, el heroísmo y el deseo de estas personas por cambiar su situación....

Entrar al Chiflón del Diablo es una experiencia muy conmovedora para cualquier Santiaguino. Te abre los ojos a una realidad que nos cuesta dimensionar.

Nos volvimos a la playa a desarmar la carpa, que ahora estaba llena de arena por los vientos semihuracanados que soplaban, y a comer un sandwich de huevo duro con tomate con queso crema más una manzana y jugo. Eran casi las 5 y media cuando volvimos de Lota.

Pasamos directamente a Collao, el terminal de buses. JP, mi hermano, se va esta noche a Stgo; yo me voy mañana a Temuco, pues no encontré pasaje para Villarrica, y mi hermana se queda en Conce con Ivonne hasta que llegue mi mamá. Esta tarde compartimos un último momento familiar antes de separarnos.

Hacia Paisajes Sureños - Día 1

Miércoles 11 de Febrero

Llegué a Concepción, terminal Collao, a eso de las 6 y 10 de la mañana. No pasaban micros hacia Boca Sur, San Pedro de la Paz, así que me tuve que tomar un bus hacia Coronel y Lota. Me bajé a la entrada de Boca Sur y tuve que caminar un kilometro y tanto a la casa de la Maneca, antes de que saliera el sol. Por suerte traje un único polerón de polar.



Al llegar, tomé un par de fotos a la luna y a la niebla. Mi hermano se desperto para abrirme y volver a dormirse. Estuve leyendo toda la mañana sobre la Gabriela Mistral. Decimos ahora que es lesbiana, pero ¿cómo aplicar un rótulo contemporáneo a una mujer habitante de un pueblito del norte chico nacida a fines del siglo XIX? Esas cosas se preguntaba Soledad Falabella Luco, la autora del libro.

Ese día estuvo destinado a compartir con mi familia. Mi abuelita hizo sopaipillas y almorzamos una de sus ricas sopas... comiéndonos también las sopaipillas. En la tarde fui a la Laguna Grande de San Pedro con JP, Ivonne y la Alondra, mi hna. Subimos por el sendero del cerro, que bordea la laguna. Alondra se cayó dos veces y le vino una fobia a los cerros. Andaba trayendo "galletas", uno de esos mix de papas fritas, cheetos y ramitas que tuvimos que dejar para poder escalar los cerros usando las 4 extremidades. Después de llorar porque habíamos dejado sus "galletas", le propuse ir a buscarlas, pero que tenía que aprender a subir cerros. Aunque le enseñaba, tenía mucho miedo a caerse y le costó mucho. Conseguimos las galletas y volvimos pero se quedó llorando por mucho tiempo después de llegar al auto. Fue una victoria pírrica.

La once se prolongó junto a unas cervezas familiares y a conversaciones sobre lo terribles que son las relaciones entre hombres y mujeres. Este día fue tranquilo, cotidiano. El rock and roll comenzaría al día siguiente, en Lota.