sábado, 7 de marzo de 2009

Hacia Paisajes Sureños - Día 7

Martes 17 de Febrero:

Despierto en Pangui. Me tengo que despedir de mi compañera porque parto hacia Puerto Fuy a las 10 de la mañana. En el terminal fue nuestra despedida.



El bus partió por entre caminos serpenteantes entre cerros verdes hacia el sureste. Muchos cerros verdes, verdes y cerca del camino. Pasamos por Choshuenco y Neltume, dos pueblitos del sector. Llegué al puerto a las 1. El Transfer estaba dejando los vehículos que traía del otro lado del lago.



El lago Pirihueico es largo y angosto. Tiene 3 playas solamente y puros cerros altos lo rodean. Fui a preguntar por camping. Willy, el cuidador, me cobró 3 lukas. Estaba solo ahora y de mi dependía hacer todo para dormir y comer.

Busqué un buen lugar y estaba haciendo mi carpa (estrenándola en serio) cuando llegó un viejo que había visto cuando bajé del bus. Describo: gorra y parka rojo ladrillo, larga barba de ermitaño, mirada profunda y alegre (me recordó a Osho al principio), silencioso, de comentarios cortos. Lo invité a un café Ecco, el primero que hacía en mi cocinilla de Meigg y el jarrito enlozado de Pangui.

No había almorzado. Me acompañó a almorzar el viejo del puerto y lo invité a una cazuela. No me complicó ser generoso con ese semi-desconocido. Es parte de la cultura de los viajeros...

Me invitó a conocer el caserío que es puerto Fuy. Un almacen caro, un hotel, una cafetería al lado del lago y un par de lugares para comprar pan amasado... lo demás puras casitas.

Me estaba como cansando de mi anfitrión. Me fui a leer a Cortazar en mi carpa y dormí un poco.

Iba a disponerme a caminar por el sendero hacia el bosque que rodea el lago, cuando se apareció el viejo. Pasó de transformase de Osho en un personaje como Gollum. Fuimos por unos senderos hermosos con caballos, riachuelos y precipicios. Recogimos leña a la vuelta.



Otro cafecito, ahora acompañado de pan con jamonada. El viejo fue invitado a tomar chela por no sé quien. No apareció más ese día.

Me había fijado que en la tarde llegaron unos chicos a acampar cerca mío. Adolescentes, de liceo, unos 8 entre hombres y mujeres. Me invitaron a una fogata.

Aquí fue cuando la cosa se empezó a poner color de hormiga. Empezamos a conversar de los pokemones en Santiago. Les pregunté si eran pokemones. "No, aquí somos toos flaitongos". Me dijo uno. Me contó que tenía un primo en Stgo, en La Legua, que era traficante y que le quería regalar una pistola para que "diera sus luces" en el sur. Me mostró su cuchilla y me dijo que había que estar preparado porque ellos eran de Neltume, y estaban en Pto Fuy, territorio de bandas Rivales. "Cuidado con que te encuentres con los Barracos" - "Quienes son los Barracos?" - "Son los más toscos de por aquí"...

Me invitaron a un ron. No tomé. Después de insistencias, accedí a un sorbo por cortesía. Me preguntaron -"No tiene miedo de venir a acampar sólo a Puerto Fuy?" - "Después de lo que me han contado, claro que me da miedo...". Me contaron para terminar que habían grupos que iban pidiendo plata a los acampantes y que si no les dabas, te las veías negras.

Me volví a la carpa prematuramente. Esa noche escuché peleas, gritos de mujeres. Vi luces y discusiones de un extremo a otro. Una de las niñas se puso a llorar. Apenas dormí.

Hacia Paisajes Sureños - Día 6

Lunes 16 de Febrero.

Parte una nueva semana y un nuevo día. Arreglo mis cosas porque me voy a Panguipulli. La Mayi me quiere acompañar. Buena cosa.

Desayuno de campeones del camino: huevo con queso con tortillas recién horneadas, y una empanada de pino. Después de tener mi mochila y mi estomago preparados, me despido de los tíos y me voy con Mayi, caminando, hacia Coñaripe.

Hay dos caminos: la carretera y el borde del lago. Elegimos irnos por el lago. Caminamos entre dunas de piedrechillas volcánicas de colores: rojo ladrillo, negro ladrillo, o blanco ladrillo. Vimos a muchos papás rubios con sus niños rubios jugando en las playas públicas, pero que parecen privadas del borde del Kalafken.

Llegamos a una iglesia sin paredes...



Supimos que ahí fue arrasado el antiguo pueblo de Coñaripe por la lava...



Esperamos un bus o un furgón que nos iría a llevar a Pangui. Por suerte fue un bus grande; eramos muchos los que ibamos allá.

En el camino la Mayi me mostró una represa. Cuando la construyeron expulsaron a sus abuelos de esas tierras que les pertenecían. Otra de las injusticias silenciosas que se pueden ver a lo largo de este país.

Sesión de llamadas. Contacto clave: La hermana de Mi., que vive en Pangui y nos podía asistir sobre donde conseguir lo que necesitábamos. Al llegar al terminal, la contactamos con su chico. Lindo encuentro.

Fuimos a un lugar espectactular. Practicamente un hotel por $14k para 2 personas. Dejé mi pesada mochila y partimos a buscar provisiones: cubiertos, un jarrito metálico enlozado (estética retro-UP, verde, de los que se pueden poner al fuego; si se caen se les va rompiendo el enlozado de a poco, captan?), una brújula y comidas.



El día estaba cubierto, blanqueado. El lago Panguipulli y la ciudad con sus montículos y caminos que suben y bajan (poquito, no como Valpo) me gustó mucho. Pasamos por el Monumento a los Fundadores: Misioneros, mapuches y colonos.



Al lado estaba la feria costumbrista. Una mujer, con rasgos alemanes, ofrecía Reiki y Champi. Me hice una sesión de lo último. Fue muy relajante.

Choripan de Jabalí??? A $500. Más angosto que el normal, pero fuerte, como comerse un costillar de cerdo.

Y para terminar en la noche, la celebración del aniversario en un escenario flotante en el lago. Invitaron a una humorista chilota que contaba chistes picarescos... Que noche!

miércoles, 4 de marzo de 2009

Hacia Paisajes Sureños - Día 5

Domingo 15 de Febrero

La Mayi y varios gallos cacareándome a 1 metro me despertaron a las 6 de la mañana. Rocío en la carpa. Urgidos porque no tenía "permiso de residencia" en el campo de sus tíos. La carpa quedó secándose como un vil calzoncillo al aire.



Al estar afuera, descubrí ese paisaje de Traitraico que se quedó conmigo



Ayudo a la tía a tapar los pasteles de choclo. Me da uno. Lo más rico. Veo las empanadas. La Mayi... con las humitas.

Paseo por la quinta de los tíos. Me como una manzana orgánica. Los animales me rodean. Gallinas, chanchos y papás y mamás gansos con sus gansitos en fila india. Después llegarán los bueyes a cargar la avena segada para trillarla.




Mediodía. Nos vamos todos en el furgón. Nos quedamos con la Mayi en Pucura... una vez más. Los papás se van a vender a otros lugares. El viento empezó de a poco, hasta convertirse en un cuasi-huracán que nos volaba las tapas de las neveras de plumavit en donde llevabamos la rica comía.

Después nos cayó la lluvia. Igual que con el viento, de a poquito. Por suerte tenía mi manta-frazada-poncho para taparnos las patitas mientras las hawayanas esperaban mojadas a un lado. Las ventas bajaron con la lluvia. Papás de mayi al rescate!

En la tarde me esperaban con asado los ya avisados tíos. Ya no estaba prófugo. El tío: conversa y conversa y conversa y conversa... y vino y vino y vino y vino... y carne y papas. Nos escapamos con la Mayi adonde sus papás. Dije que quería ir al baño. Nunca más entré a esa casa. Mal agradecido... quizás, pero salvo del vino que me ofrecían por galones y del asedio amistoso de "El Tío".

Esa noche fue linda en la realidad, pero en el mundo de los sueños fue terrible. Tuve 3 pesadillas.

jueves, 19 de febrero de 2009

Hacia Paisajes Sureños - Día 4

Sábado 14 de Febrero.

La Mayi me encargó el día anterior que pasara a comprar queso porque allá en Coñaripe era muy caro. Tuve que adelantar mi desayuno y partir a la Feria Pinto nuevamente a conseguir el queso. La Tía Ely me sugirió que comprara donde la Sra. Rosita. Aproveché de comprar más uvas pulposas (esta vez 2 kgs) y hartos arándanos.

Parto a Likan Ray (me gusta escribirlo con k, a lo mapuche). Me voy esperando encontrarme con la Mayi, mi querida ex. Ya me habían advertido de lo complicado que podía ser reencontrarnos un 14 de Febrero. Me voy en el bus escuchando los sonidos cristalinos de Explosions in the sky matizados con los viejos sabios de Quilapayún. Llego a Likan y voy caminando hacia la playa chica. Hay más movimiento aquí que el año pasado. Se está volviendo más popular el sector de siete lagos, parece. Me encuentro con un caballero lugareño, don Amador, que ofrece campings con agua y baño a escasas 2 lukas.



Me dirijo a la península, en donde el año pasado había una muestra mapuche. Resulta que ahora había un evento cultural, y muchos más puestos de comida que el año pasado. Muchos artistas mapuches estaban cantando o recitando poesía. Una hermosa poetiza mapuche recitó versos recordando a la heroina Janekew y lamentando mirar lo gris de la ciudad de Temuco. Me conmovió. Almorcé por pocos pesos y agradecí a las amables señoras. Fui de los que más gritaron cuando terminaba cada presentación (el típico grito mapuche de aclamación acompañaba los aplausos).



Decido irme caminando a Pukura, balneario cercano a Coñaripe en donde estaba trabajando la Mayi y su familia. Una locura, en realidad con el calor que hacía. En el camino les di el dato de Amador a un par de cansados mochileros que no sabían nada de Likan. Me lo agradecieron un montón. Seguí mi larga caminata bordeando el lago. Eran las 4 de la tarde.

Pasé por El Escorial, badén por donde bajó la lava del Villarrica. Llamé a la Mayi y no quise aceptar que su papá me viniera a buscar en su furgón. Ella me vino a buscar caminando, la muy contumaz. Lo encuentro genial en todo caso. Me pilló comiéndome unas murras (moras para los del norte) que habían en el camino. Dulcecitas y muchas! Ahí nos quedamos antes de partir. Venía con el agua que le pedí que le trajera; el agua por la que hubiese pagado más lukas. Me fui con mi compañera camino a Pucura. unos 10 km de caminata en total.



Los papás estaban vendiendo humitas, pastel de choclo, empanadas de pino y tortillas con chicharrones. Pero estaban cerrando el negocio. Claro, les dijimos que nos íbamos después, que queríamos estar un rato en la playa. Ese atardecer lo pasamos a la orilla del Calafquen, sentados en la arena, alegres de este nuevo encuentro.

La noche nos envolvió. Partimos caminando hacia Traitraico, donde estaba el lugar de la Mayi. El camino de la carretera era peligroso, porque los vehículos pasaban rápido y el borde era angosto. Nos fuimos por un sendero rural. Alumbraba la oscuridad con la pantalla de mi celular. Los perros nos ladraban y a la Maya le daba miedito. Detrás de un cerro había un fulgor. Yo le decía que era un fantasma gigante y le daba más miedito. Pasamos por una cascada. Después me contó la historia de que era un lugar maldito. Estaba muerta de miedito, pero traté de calmarla. Tomábamos piedras por si nos atacaban los perros.

Llegamos al lugar, que en realidad era de un tío de la Magui. Los tíos de ella estaban un poco... con copas, no? Ellos no sabían que llegaba yo, así que tuve que armar la carpa un poco camufladamente para evitar altercados, aunque estaba al lado de la casa de esos tíos. Me dijeron que al día siguiente me tenía que levantar tempranito y desarmar la carpa e irme a otro lugar en el terreno. Me sentí prófugo, pero el 4º día había estado de pelos.

Hacia Paisajes Sureños - Día 3

Viernes 13 de Febrero.

Me voy en bus a Temuco revisando algo de información sobre las ciudades que ibamos recorriendo. Todas las ciudades importantes en este sector, incluyendo Temuco, fueron inicialmente fortificaciones a través de las cuales avanzaba el ejército chileno hacia territorio mapuche. Temuco fue un importante lugar en donde vivían familias mapuches. Ahora es el principal centro urbano de la región de la Araucanía. Ahora entiendo por qué no le gusta a la Mayi ni a la gran mayoría de los mapuches.

En el bus conversé con un chico que me dijo que estudiaba en Temuco, y que la señora que lo recibía ofrecía alojamiento. Llegamos al terminal y me dio la dirección: Catrileo # 01675. Salí del terminal, Catrileo 01675, me fui caminando por donde venía el bus, Catrileo 01675, caminé y caminé preguntando si alguien sabía de la calle Catrileo. Me hablaron de una villa en donde las calles tenían nombres mapuches. Yo seguía repitiendo Catrileo 01675, porque era el único referente que tenía de alojamiento en esa gran ciudad. Al final encontré la calle. "Hospedaje Ely" se llama el lugar. La señora Ely me atendió muy bien y fue muy amable y conversadora. Pasen a quedarse aquí si van a Temuco.



Una vez dejé mi mochila, me fui con mi pequeño bolso para cámara y recorrí la avenida que va entrando a Temuco, porque el Rodoviario, al igual que el hospedaje, están en la salida norte de la ciudad. Me fascinçe con las nubes y el cielo azul intenso. Fui a la Feria Pinto. A mi parecer, es la feria más ordenada y limpia que he visto en Chile. Me sentí en un mercado de Suiza o algún lugar así. Compré 1 kg de uvas pulposas por 500 pesos.



Di vueltas por el centro y fui hacia el cerro Ñelol. ¿Por qué subir el cerro? Por que desde el Ñelol, Temuco se ve mejol. En el sendero agua santa hay una vertiente; un hilo de agua que quita la sed. Subí por otros senderos hacia el lugar de los Amigos del Arbol, que tienen además un restaurante y un mirador. Los senderos eran hermosos, húmedos, con árboles nativos, frondosos y altos que te cubrían. Pasé a la Patagua, lugar en donde se celebró un parlamento entre españoles o mapuches (o entre chilenos y mapuches, no lo recuerdo). En los miradores puedes constatar que Temuco está rodeado de cerros bien verdes. Sesión de llamadas: a la Maneca, a Tata Pepe, a Ivo y a JP.



Cuando bajé del cerro me fui a la pza Theodoro Schneider, en donde me puse a conversar con Katy, una artesana con una sonrisa muy linda. Me fui a tomar una once de hombretones: Schop de Kunstman Torobayo más un sandwich de pernil con palta mas papas fritas. Satisfecho del hambre del cuerpo, volví y seguí hablando con Katy.

Dejé el escenario tremendo, en donde luego estaría Sinergia, para llegar a donde Ely tomando el 7. Descansé y me dieron una deliciosa once por apenas luca. Otro punto para la santa de Ely. Dos pulgares arriba para ese hospedaje.