martes, 8 de mayo de 2012

Papini y las chicas.

Llegué a la Biblioteca y me senté a una mesa dispuesto a leer algunos cuentos de "El Piloto Ciego" de Giovanni Papini, (escrito en su época atea combativa, no en la época católica fascista). Todo por cortesía de mi querido amigo J., tan noble y chambeador, el loco... Estaba leyendo la historia de un tipo que se encuentra con su yo de hace 7 años y termina matándolo del puro sentimiento de patetismo que le inspiraba. Encontré genial el cuento, y descansé de la lectura cuando terminé de leerlo.

Fue entonces, al mirar a mi alrededor, que me di cuenta de que en la misma mesa había una estudiante y un niño adolescente. Un niño con lentes, de unos 16 años, con pinta de estudioso, leyendo cosas en su MacBook. Me fijé que al lado del MacBook tenía una Ipad. Claramente un chico fanático de los productos de la Mac.

Cuando comencé a leer el segundo cuento, el niño le dijo algo a la chica y se paró y comenzó a abrazarla y me pareció que la besaba. No sé si era el efecto de los cuentos fantásticos de Papini los que produjeron una crisis de realidad en mí, pero quedé bastante confundido cuando me di cuenta de que el chico tenía un par de buenos pechos que no había visto; o sea, que era chica, aunque pareciera niño. Quedé con ganas de confirmar todo esto que me había pasado y sí: el púber tenía pechos y no era puber y su novia estaba ahí a dos metros míos. Todavía no me la creía hasta que la chica-chico embistió de nuevo a su novia, sin preocuparse de un lector cercano que era distraído por sus expresiones efusivas de amor.

Y yo no sé por qué termino siempre estando tan cerca de chicas lesbianas. Ya me han gustado dos chicas que han terminado siendo lesbianas en los últimos dos meses. Y aquí me tienen ahora asediado por dos chicas dándose un beso frrancés mientras intento leer el segundo cuento de Papini ¿Será que en el DF la proporción de lesbianas es superior a la de otros países nuestroamericanos? ¿Será que tengo un imán lésbico; una especie de maldición que me hace estar siempre cerca de mujeres que tienen proximidad conmigo, siendo que tienen una orientación sexual incompatible con su servidor? ¿Será que por alguna razón inconciente, me siento atraído por las mujeres no-heterosexuales? En eso me quedé pensando mientras usaba el librito de Papini para esconderme y espiar discretamenta a las apasionadas y desinhibidas amantes que se seguían besando a un metro. Al final, ordené mis cosas y me fui.

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