miércoles, 17 de febrero de 2010

La Campana

En este post, cuento más o menos cómo fue mi última gran andanza. Esta vez en el Parque La Campana, al interior de la V región. Me acompaño de algunas fotos que tomé durante este viaje. Mis experiencias, que procedo a contar, no sirven como una guía objetiva al parque La Campana. Es, por el contrario, un relato subjetivo y personal sobre lo que viví en ese viaje. Espero que estas vivencias te permitan, no obstante, conocer de todas maneras algo de este parque y entretenerte con esta historia.

Para comenzar, sugiero acompañar la lectura con este tema. "Hard Sun" de la banda sonora de "Into the Wild", por Eddie Vedder. Creo que transmite algo del espíritu del inicio de este viaje.





Salí a las 6:45 am de mi casa y llegué al terminal a tiempo. El bus partió a las 7:10; un Pullman que iba hacia el norte con destino a Olmué.

Me tocó un hombre de unos 40 años como compañero de asiento. Dejé de leer "Fausto" y conversé con él. Resultó ser un conocedor de gran parte del interior de la quinta región. A medida que íbamos pasando por algún lado me iba diciendo "Esta es la quebrada tanto", o "esta localidad se llama tanto". No recuerdo muy bien los nombres de todos los lugares de los que me habló, pero me llamó la atención que hubieran tantos valles mezclados entre tantos cerros; y en cada valle una localidad; y en algunas laderas, otras localidades. Hacia la cordillera, había un lugar muy similar al valle del Elqui, me comentó.

El bus llegó a la plaza de Olmué a eso de las 9:10 am. Me bajé despidiéndome de mi guía.


Caminé hacia el oriente pensando en el kilometro que separaba Olmué del Parque La Campana, de acuerdo a la Turistel. Así empecé a sentir ese aire de Olmué y de ver lo que allá pasaba un lunes de Febrero por la mañana. Me encontré con una gallina en la vereda. Esta señal de tránsito podría tener una gallina caminando en vez de un hombre...



En el horizonte del este se veía el cerro la campana como un ancho fantasma verde a la distancia. Caminé y caminé. Una señora me dijo que eran como dos horas más de caminata. El Turistel decía que era 1 km desde Olmué hasta el Parque, pero probablemente se refiera a donde termina Olmué.


Una micro me paró sin que yo hiciera dedo. Se ofreció a llevarme 4 cuadras más, que era donde terminaba el recorrido. Al bajarme, el chofer me dijo que no tomara el camino señalizado hacia la derecha para entrar al parque por el sector Granizo; que tomara un atajo a mano izquierda. Después sabría que el parque tiene tres sectores que se conectan por muy pocos senderos: El Granizo, adonde me dirigía; Ocoa, lugar de palmas nativas, y Cajon Grande, en donde hay una laguna. Seguí las indicaciones del chofer y me fui por la izquierda.


El cerro al fondo se acercaba. El camino era de tierra y subía con una pendiente más pronunciada. Un animal me asaltó en medio del camino.


Habían muchas vacas; en realidad habían muchas vacas, gallinas y perros por cada propiedad. Subí algunas cuadras, saludando a los vecinos, hasta que me encuentro con el inexorable final del camino.


Un portón encadenado con la información de cierre del acceso por motivos de seguridad, más una amenaza implícita de arresto me parecieron razones más que suficientes para volverme. Llebaba caminando casi dos horas. Antes de volver quise sentarme a tomar mi merecido desayuno, pero dos soberbios pastores alemanes comenzaron a ladrarme con tanta saña que tuve que retirarme. El problema es que todos los perros del camino comenzaron a corear con ladridos múltiples y me sentí como una persona non grata, así que el desayuno tuvo que esperar. Y yo que quería calentarme agua para hacerme café.

Después de virar a la derecha (sin comentarios...) noté que el camino se iba alejando de propiedades y que me iba metiendo en el parque. En un recodo encontré un área cubierta de árboles altos. Ahí fue adonde finalmente me dispuse a comer mi desayuno. Habré caminado unos 8 kilómetros, considerando la ida y vuelta por el atajo cerrado.

Me comí cuatro sabrosas galletas de avena con granola Quaker, tomé algo de agua, y me comí un par de duraznos conseveros. La idea era comerme uno, pero el otro estaba machacado con el viaje y lo tuve que sacrificar comiéndome lo que no estaba machacado.


Entré al parque. En informaciones me entregaron un mapa en donde podía ver los senderos que podía recorrer. Eran las 11 y media, así que por tiempo, decidí dejar el ascenso al cerro para el día siguiente, y partir al sendero que lleva al Portezuelo, en donde se puede ver el Valle de Ocoa.

Fui a acampar en uno de los espaciosos lugares que aparecían señalizados en carteles y en el mapa. Me llamó la atención lo bien cuidado que está el parque. Se nota que hay recursos invertidos en mejorar la experiencia de quienes quieren adentrarse aquí. En armar la carpa, desayunar unos panes con pasta de ave pimentón más un café calientito, y descansar lo caminado, me dieron las 12 y media.

El problema de acampar aquí eran las avispas, esas chaqueta-amarilla, Vespula germánica. En cuanto comencé a untar con ave mayo mis panes integrales Castaño, tuve que empezar a dar manotazos a todas las que empezaron a jotearme coo el baboso más repugnante. A los 5 minutos llegaron más, y parece que seguían llegando y llegando. Habían también unos mosquitos, pero eran más molestosas las véspulas; a los mosquitos los espantabas soplando, pero a las germánicas tenías que pegarles re fuerte. Lo peor es que si intentan tirar algún químico probablemente mueran los mosquitos y muchos otros bichitos indefensos. Las chaqueta-amarilla son duras; son las nazis de los dípteros.

Parece que el parque de todas formas había tomado algunas medidas; habían colgados unos bidones con comida y líquido, a modo de macabras trampas caza avispas.


Siendo las 12 y media partí hacia el Portezuelo, una especie de valle alto entre dos cerros, desde adonde se puede ver el sector de Ocoa. Tomé mucha agua y salí con mi bolsito de la cámara y la botella con litro y medio de agua al sendero.

La ruta era boscosa. En un momento tomé esta foto que salió corrida, pero creo que transmite lo vertiginoso y lo fluido del ambiente.



Pasé por un sector en donde mostraban algunos instrumentos incáicos, como estas piedras en donde se molía grano.



Ahora, puedo sugerir otro tema para esta parte de la historia. Algo como "Tangology" de Piazzolla (1957)





En un momento tuve que decidir si seguía por un ancho camino o por un camino angosto que se dirigía hacia un costado. Tomé el ancho camino que subía y subía hacia un sector que se llamaba "La Mina". Habían varias minas en el cerro, por distintos sectores. Aquí habían unos piques adonde me vi muy tentado a entrar, pero seguí lo que me decía Lady prudencia.



El camino subía y subía un cerro. Habían pequeños carteles a un lado del camino que iban señalando cuántos kilómetros llevábamos. Partía en 4... 4,5... 5... 5,5... Hasta los 10,5, por lo que puedo recordar. Este es un tramo largo en donde me pareción que la hora y media que demoraba el sendero al Portezuelo ya la habíamos pasado hace rato. No obstante, mientras más subía, mejor era la vista de los valles que estaban al poniente de los cerros.


La cosa se puso de color rojo. Las flechas eran rojas y no amarillas. Eso significa que había ido a parar sin quererlo al sendero El Andinista, que era el que subía el cerro La Campana. Un paseo de todo el día que yo había comenzado a eso de las 12 y media. Tomé inicialmente la ruta a Ocoa, y el ancho camino de la bifurcación que había decidido tomar me había llevado al otro sendero por un largo rodeo.


Unos caminantes que venían bajando me confirmaron que no iba a llegar a las Palmeras, sino a la cima del cerro y a la Placa de Darwin. Era tarde, pero decidí jugármela y subir el cerro ese mismo día, aunque tuviera que volver de noche.

Al subir un camino empinado me di cuenta de que la cumbre del cerro era rocosa. Eran las cuatro y media y sólo me quedaban 300 cc de agua aprox. Quería, no obstante, hacer cumbre ese día. Eran las 3:45 aprox y había caminado desde las 9 y descansado 1 hora. O sea, llevaba 5 horas de caminata en el día.



...La segunda parte de esta historia en el próximo post...

1 comentario:

spanglish dijo...

las nazis de los dípteros!!

jajajaja


excelente!!