Mi aventura empezó tarde. Todo por quedarme jugando la parte final de "Call of Juarez" en donde muere el cura pistolero luego de dispararle al papá de "Billy Candela" y evitar que apuñalara por su espalda a su propio hijo. Sí, fui spoiler, pero qué importa eso; nadie conoce ese juego...
Llegué en metro a la Pza de Puente Alto a eso de las 1 y veinte. Estaba muy concurrida. Si no vives en Pte Alto, probablemente no conozcas nada de allá. No es un lugar por donde se pasa mucho, a menos que seas de Pirque, el lugar al que me dirigía.
Preguntándole a una funcionaria del metro sobre si podía llegar a Pirque caminando me di cuenta por su carcajada de que era mucha distancia. Al preguntar si podía llegar caminando a Río Clarillo su carcajada se transformó en extrañeza. Y eso que en el mapa se ve tan cerca...
Así que a tomar locomoción. No de las transantiago que para allá no van, sino de las típicas micros rurales que van más lejos. Hay un dominio en donde la locomoción colectiva se riga por leyes antiguas. Y yo estaba entrando en ese dominio. Me llamó la atención que siguieran existiendo los "Metrobuses". Pensé que el transantiago era el apocalipsis para las micros azul-celestes.
Llegué finalmente al "puesto de cobranza" de Río clarillo a eso de las 2 con 10. Según lo que me explicaron después de cancelar los $2500 (pensé que iba a salir más barato) la reserva comenzaba 4 a 5 kms más arriba por el camino, y que ese sector era privado. Me dio mala espina. Imaginé un pacto entre los propietarios de esas tierras con el gobierno, del tipo: "Mire, el Estado puede tener los parques, pero para llegar a esos parques tienen que pasar por mis territorios. Así que, por qué no llegamos a un acuerdo y cobran unos pesitos extra, a modo de peaje y seguimos siendo amigos". Fantasías mías...
Llevaba media hora de caminata escuchando a la Francesca cantar las canciones de Victor en mi celular, que venía en el bolsillo externo del bolso cruzado en donde llevaba mi cámara... cuando una camioneta accedió a llevarme en respuesta a mi gesto de pulgar izquierdo levantado.
Así fue como logré entrar a la Reserva Nacional Río Clarillo. Pregunté sobre los senderos y me hablaron de dos: uno de media hora y otro de hora y media. En la página de los senderos de Chile, el trekking de Quebrada de los bueyes (publiqué en google buzz que iba a "La quebrada de las Yeguas"; un lapsus linguae) no tiene identificada la duración ni el kilometraje directamente, pero si vas al mapa de alturas, aparece una extensión de 10 kilómetros. O sea, de unas dos horas. Cuatro horas en ida y vuelta. Pero no tiene mucho sentido, porque el sendero tiene forma de herradura, o sea, partes muy cerca de donde terminas. En síntesis, una descoordinación soberbia.
Llegué a un puente que cruza el "Clarillo" en donde hay una virgen y un letrero que dice "Gracias por favor concedido". Crucé ese puente y me encontré con que un sendero, Aliwen Mahuida, estaba inhabilitado. Al menos eso decían unos carteles y unos troncos puestos para que la gente no pasara. Ese era el camino para llegar al sendero "Quebrada de los Bueyes", según el mapa. ¿Alguna señal que dijera "Quebrada de los bueyes"?... ninguna. ¿Alguna que djera "Quebrada de las yeguas"; menos...
Justo por al lado de ese sendero clausurado había un caminito. Si lo seguías pasabas por un par de sitios de camping y el sendero subía. Suelo de arena rocosa blanquecina. Seguí por ahí. Anduve media hora y encontré un cartel que decía:
"-->
Sendero de Chile
Río Clarillo"
Sendero de Chile
Río Clarillo"
Mira tú... Iba por el buen camino. Seguí entonces y saqué algunas fotos a efectos lumínicos interesantes (b/n). Caminé y me encontré con otros letreros similares. ¿Por qué los de la entrada no sabían de este sendero?
Ya eran las tres y media y seguía subiendo. Descansé 15 minutos para comerme mi super 8 derretido por el calor y mis dos sandwiches, que eran mi almuerzo, bajo unos árboles altos y seguí. Iban a ser las cuatro. Había leido por un portal web el día de ayer que parece que eran 16 kms y no 10; o sea, ¿unas cuatro horas de caminata?
Entonces, caminé y caminé y crucé un estero, o río. Estaba rodeado de cerros por todos lados y tenía miedo de desorientarme. No andaba con brújula ni nada y me quedaba un litro de agua. Después de pasar por un sector en donde pisabas un colchón de hojas que te hacía resbalarte, seguí un sendero que no pude saber adonde continuaba. Parecía como que seguían 2 o 3 huellas o senderos posibles. Tomé uno y me di cuenta de que llegaba a la nada. Mi alarma del teléfono sonó. Eran las 5 y cuarto. Señal para volver.
Pero si el sendero tenía forma de herradura, significa que probablemente había recorrido ya un camino circular y estaba muy cerca de la salida y de la entrada. De devolverme, tenía que darme una vuelta muy larga para llegar a un punto que posiblemente estaba muy cerca.
Pero ni siquiera tenía certeza de que el mapa de los senderos de chile fuera el camino que había tomado, a pesar de los letreros. Entonces me devolví rápidamente. El parque cerraba a las 19:00.
El regreso era más bajada que subida, así que iba más rápido. De pronto, oigo voces. No era mi imaginación, eran voces en inglés de unos gringos sudados que venían subiendo dificultosamente, mientras yo venía corriendo cerro abajo con la ayuda de mi bastón "Produmix" que robé al hombre que de acuerdo a su relación conmigo, algunos llamarían papá. No es mi caso.
Preguntaron si había un mirador más arriba. Les dije que el cerro subía y que mientras más subía más podían ver del sector, pero que no era recomendable que avanzaran mucho más por la hora. Seguí bajando y corriendo por ahí, libremente. Fluía como el agua por el sendero.
Me di cuenta en un momento que venía pensando en cosas abstractas y que ya no sabía por donde venía corriendo. Miraba sin ver, tal vez. Pero confiaba en mi instinto y en la forma del sendero. Así fue como llegué al puente de la virgen, en donde comenzó el sendero.
El problema es que eran casi las 7 de la tarde y tenía que caminar unos 6 o 7 kilómetros hasta poder tomar el bus interurbano que me iba a dejar de vuelta en Pza de Pte Alto. Los buses pasaban hasta las 9. Agradecí a Lady Prudencia, que me aconsejó no seguir avanzando por el sendero, aunque me tuviera que devolver toda la herradura hasta la entrada, tal vez awevonadamente. Imaginé que era la virgen.
Tenía que hacer dedo para bajar. Adivinen quienes me pararon. Los gringos sudados en su van.
Me contaron que eran miembros de una iglesia. "Ah, ya", respondí. Mormones, pensé. Mmm... tenemos ciertas diferencias...
Pero les agradecí cuando me dejaron directamente en la Pza de Puente Alto, lugar en donde tomé el metro, que en 1 hora más me dejó en Cumming, mi territorio.
Y aquí me tienen, contándoles mi historia, mientras veo el primer capítulo de "Twin Peaks" que a todo esto dura 1 hora y media...


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